Es una palabra catalana que pasa al español a través de Aragón. Denomina a la ardilla. ¿Por qué se aplica el nombre de este simpático roedor primero a los trabajadores que suplían a los huelguistas, y luego a los que se plegaban a las exigencias del patrón sin luchar por mejorar su condición laboral? Nadie está en condiciones de explicarlo. Es apócrifa la leyenda que cuenta que esta denominación es el gentilicio de los habitantes del pueblo del mismo nombre, Esquirol, que con ocasión de la huelga de 1852 en el pueblo cercano de Manlleu, sustituyeron a los huelguistas. Cuentan que los obreros de Manlleu les gritaron en tono increpatorio "esquiroles, esquiroles", y que a partir de ahí se extendió esta denominación con el nuevo significado, primero por toda Cataluña y luego por España. Este tipo de etimología es un recurso tópico que suele inventarse a posteriori, por lo cual resulta de entrada poco fiable. Se encuentra documentada por primera vez en la edición de El Socialista de 19 de abril de 1915. Pero venía usándose ya con el significado de rompehuelgas desde por lo menos medio siglo antes.